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Y la Feria se convirtió en bazar

Históricamente los grandes imperios de la humanidad han caído por el alejamiento de la realidad o la mediocridad de sus gobernantes. El esfuerzo de muchos se ha dilapidado en un corto espacio de tiempo. Tiempo, en el que más que defender lo ganado en el terreno de batalla y la diplomacia, su clase dirigente se dedicó a las luchas intestinas por el poder.

Haciendo un esfuerzo, podemos trasladar esta situación a la actualidad. Sólo hay que sustituir los Imperios por la empresa o sector industrial en proceso de caída que prefieran y ponerle cara a los dirigentes. Obviamente la relación no es infalible, pero dejen correr la imaginación. 

Un ejemplo cercano sería el Mueble. Referente internacional de la empresa valenciana, junto al juguete, el calzado o el textil. Todos ellos, curiosamente en horas bajas. Los primeros signos de atención llegaron con la entrada masiva de mueble importado y las franquicias en nuestro terreno. Su efecto se ha acrecentado año tras año y es indicativo, digan lo que digan, que muchos jóvenes se vayan a Madrid o Barcelona a comprar sus muebles a grandes superficies comerciales, cuando aquí lo que no faltan son tiendas y empresas. Moda lo llaman. Otros hablan de equilibrio entre la calidad y el precio. 

Se imaginan lo que pasaría si una de esas grandes superficies comerciales del Habitat aterrizara a sólo unos kilómetros de nuestra casa. Yo, me hago una idea. Y seguro que Usted también. El año que viene puede ser realidad. 

La segunda llamada de atención fue la sensación de vacío que mostraban los pabellones de la Feria del Mueble, justo el año que se estrenaba ampliación para dar más cabida y volumen de negocio al certamen. Eran islas rodeadas de mar. Y sólo lo anecdótico, como una lámpara de dimensiones ciclópeas, detenía la mirada en unas aguas conocidas no por tanto navegarlas, sino por lo parecidas que eran a las del año anterior. Y el anterior… 

El tercer síntoma de la enfermedad es la caída de ventas en la exportación. Descenso que se hizo tristemente evidente el último trimestre del año pasado. Ya pueden vendernos todos los repuntes y previsiones positivas que quieran, habrá que esperar al último trimestre de este ejercicio para ver si, de verdad, sólo ha sido un bache. 

Ante este panorama, no se puede hablar de crisis. Es pronto. Aunque tampoco creo que la caída del Imperio Romano se anunciara al pueblo llano con mucha antelación. Y, mientras esto ocurre, a qué se dedican los dirigentes de la Feria y la patronal del sector. Luchan por el poder. Colocan sus piezas en la presidencia de la Feria. Debaten sobre el nombre del certámen. Sobre cómo aniquilar definitivamente propuestas que ya no son rentables para la dirección ferial; como Textil Hogar… y amparados en un concepto abstracto incluirlas en el totum revolutum del Habitat. 

Un apunte más. Aunque no puedo anotarlo en mi cuenta. Fue Juan Zumalde quien extrajo estas perlas del nuevo presidente de la Feria del Mueble, Miguel Ángel Giménez, en un diario local. Desde su atalaya el hombre de consenso puesto en la poltrona dijo, sin rubor, que el proyecto Habitat Valencia Foward “es válido y hay que defenderlo”, pero -como buen hombre de consenso- rápidamente puntualizó que “todo el mundo sabe que esto, al margen de nombres, es la Feria del Mueble”. 

Innovadora teoría la del Señor Giménez. Idea que de implantarse acabará con el todos los que trabajamos en imagen corporativa y de marca. Si no importa el nombre que le pongamos a las cosas, porque todo el mundo sabe que se llaman de otra forma, ¿no será mejor dejar las cosas como estaban?. Dejar de marear la perdiz y tomar decisiones claras, pese a quien pese. 

Y para que quede bien claro, que nadie piense que la presidencia de la Feria se otorga sin conocimiento de causa, no podemos olvidar otra sentencia histórica extraída de esa entrevista y que, por aquello de resumir, sintetizamos en estas líneas; la feria ha dejado a la marca Habitat Valencia Foward un espacio en algunos casos testimonial en la imagen corporativa del certamen y ha dado mayor presencia a las marcas históricas que es lo que reclamaba el sector. Pues eso, coherencia. 

Por: José A. Giménez · Comunicólogo