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Sanserif Creatius desarrolla la imagen de la Iniciativa Valencia 0´7 para la 32ª America’s Cup de Valencia

La agencia Sanserif Creatius ha desarrollado la imagen de la Iniciativa Valencia 0´7, un proyecto que pretende vincular la celebración de la 32ª America’s Cup de Valencia con la cooperación al desarrollo de África mediante un elemento en común: el Agua.

Esta iniciativa reúne a cerca de 50 entidades y 300 particulares con el objetivo de desarrollar infraestructuras que garanticen el acceso al agua potable en cuatro países africanos. 

La marca desarrollada para este evento representa una gota de agua que simboliza la aportación de cada uno de los que colaboran, y el hecho de que por pequeña que sea la aportación que se realice es importante.

El proyecto ha sido creado sin ánimo de lucro por el equipo de Sanserif Creatius, que colabora habitualmente en campañas de ongds y entidades vinculadas a grupos excluídos o minoritarios. 

Para la presentación pública de la campaña, se ha planteado un concepto en el que cada material gráfico que se incluye se convierte en un recipiente  con un medidor -hidrómetro- en el que, ahora, al principio del proyecto abundan los blancos, pero que con el desarrollo de la iniciativa irá reflejando de forma gráfica los avances de las aportaciones. La finalidad es que la cartelería que se inicia blanca acabe llenándose de agua y convirtiéndose en azul.

La iniciativa pretende conseguir que del total del gasto e inversión del evento de la America´s Cup se destine el 0´7% a proyectos de cooperación al desarrollo que garanticen el acceso al agua, la reducción de enfermedades y una vida más digna.

Hasta ahora hemos seleccionado proyectos en Kenia, Mozambique, Guinea Ecuatorial y Benin. El proyecto cuenta con el respaldo del comisionado del Gobierno Español en la ‘America’s Cup’ y ex alcalde de Valencia, Ricard Pérez Casado; el Presidente del Real Club Náutico de Valencia, Manuel Casanova; el Presidente del Club de Encuentro, Francisco Puchol; el Presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), Aurelio Martínez; la Directora de Sanserif Creatius, Ana Yago; y el Presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios, Fernando Moner, entre otras personalidades. 

www.sanserif.es


Diseñadores valencianos presentan mañana una exposición de muebles 100% biodegradables paralela a Valencia Habitat Forward

El equipo de diseñadores valencianos Sanserif Creatius reúne en una exposición una docena de muebles 100% biodegradables desarrollados exclusivamente en cartón ondulado. La muestra puede visitarse hasta el próximo lunes, 1 de octubre, en el Palacio de Colomina, sede de la Escuela de Negocios del CEU de Valencia (C/Almudín,1).

Este exposición, titulada “Crece y deja crecer”,  forma parte de las acciones desarrolladas por el colectivo sin ánimo de lucro After para promocionar el diseño y la innovación valenciana en los sectores industriales de la Comunidad, según ha argumentado Ana Yago, que ha recordado que el proyecto ha visto la luz gracias al apoyo de la Escuela de Negocios del CEU San Pablo de Valencia, Altano duplicación, la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana (ADCV), Sanserif Creatius y el Grupo la Plana.

La comisaria de la muestra, Ana Yago, ha explicado que todos muebles y productos que se exhiben en la exposición se han desarrollado exclusivamente en cartón ondulado, un material 100% biodegradable y que, por tanto, garantiza un muy bajo impacto ecológico tanto en su producción como en su reciclaje.

Entre las piezas más curiosas de la muestra, se puede ver una estantería modulable de gran capacidad, una mesita de terraza con sus sillas a juego, revisteros, portacedés o una chaise-longue de casi dos metros, y que fue galardonada en el II Premio de Diseño Industrial del Grupo La Plana.

Para Ana yago, la presencia del cartón ondulado crecer constantemente no sólo en los sectores industriales, donde es un material muya preciado para envase y embalaje, sino también en el día a día de los ciudadanos. De hecho, según la comisaria de la muestra en un par de años gran parte de los hogares tendrán muebles desarrollados en este material.

www.after.com.es · www.sanserif.es


Huella de elefante

Coco murió asesinado ante los ojos de su familia. Unas lágrimas de sus más allegados. Ideas sobre lo que pudo ser y no fue. Unas voces críticas sobre la precaria situación de unas instalaciones cuyo maquillaje no oculta la enfermedad mortal que se extiende entre sus habitantes. Algún corazón compungido por la tragedia. Y el silencio. 

Cosas de la vida. Un nombre anónimo hasta hace unos días obtuvo tantas portadas con una evasión en busca de la libertad como el arriesgado cambio de la imagen corporativa de una conocida entidad bancaria.  

No es que tuviera una imagen antigua, o inadecuada. Simplemente, consideraron oportuno que ésta cambiará después de 14 años. Mariscal fue el elegido. Y un asterisco el eje del proyecto. La otra, la vieja, ni siquiera llegó a la pubertad. 

Fue un acto pomposo. Avisado. Serio. Con protocolo real se desveló la nueva cara de una financiera. Resuelto el misterio, tocaba justificar la aventura. Otro valenciano de adopción dejó su huella en la historia. Y avaló su marca con referencias sutiles al talante, que tanto se lleva últimamente, a las raíces patrias que gestaron el proyecto, y a esos aires de modernidad que parece tienen que estar presentes en todas partes.  

Desde luego, no seré yo quién se atreva a juzgar el cambio de imagen. No es mi cometido. Aunque no dejo de preguntarme qué riesgo existe en  presentar una logomarca cuya principal virtud es quién la ha realizado. ¿Osaría Bancaja arriesgar –ahora sí, sin cursiva- siete millones de euros por el trabajo de un profesional anónimo?. Sinceramente, creo que no. 

La foto ha salido cara. Aunque, la inversión se justifique con un estiramiento de la piel y se recalque, cual descubrimiento de la penicilina, que la marca irá acompañada de un manual de identidad corporativa, algo, por otra parte, necesario e incluso obligatorio para que cualquier empresa aplique su marca.  

Puede que sea el peso de la década de los ochenta, donde el hedonismo reinó sin límite, o puede que sea el conservadurismo innato de una sociedad temerosa de la rapidez con la que se producen los cambios. Tenemos un miedo atroz a hacernos viejos. A desparecer. Y, quizá por ello, sentimos la necesidad de dejar nuestra huella. Aunque sea entrando como un elefante en una cacharrería.  

En dos años hay que eliminar el trabajo pausado y reflexivo de más de dos décadas. Nada importa que una marca necesite tiempo para asentarse, ser conocida y obtener el rédito necesario para que la empresa a la que representa adquiera solera, reconocimiento y, lo que es más importante, valores como la estabilidad, la seriedad y la seguridad a largo plazo. ¿Acaso cuando abrimos una cuenta bancaria esperamos que en dos años nos dé todo el beneficio a que aspiramos?. 

El tiempo hace justicia. Solo hay que recordar el rostro del mentor de un museo, cuando tras años de espera de su gran momento, asistió cariacontecido a la inauguración del mismo a manos de otro, menos letrado e interesado en la cultura escrita. 

Por: José A. Giménez · Comunicólogo


Elogio del vacío

Siempre es una buena noticia que un creador valenciano sea profeta en su tierra. Mucho más, si se le acumulan los trabajos, los premios y las inauguraciones. E incluso un museo de primer orden le cede un espacio para que muestre su trabajo. Y lo que ha demostrado es el mejor resumen de lo que tantas empresas e instituciones ahora llaman imagen; pero cuyo resultado es el vacío. Él seguramente diría “un pet”. Algo que hace mucho ruido, pero que es intangible y cuyos efectos desaparecen rápidamente. 

Un vaso de cristal, eso sí, de proporciones ciclópeas e inalcanzable, cuatro maquetitas y unos paneles con mucho colorín, pero poca sustancia. Ver la exposición de Javier Mariscal en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (Ivam) es un auténtico golpe a la autoestima de cualquier creativo. Lo que importa es el nombre y quién paga, no lo que se ofrece. Aquí pagan los suizos y los que se han subido voluntariamente o no a la America’s Cup. Y el nombre lo pone el supuesto Rey Midas del diseño español. Ese que todo lo que tocaba lo convertía en oro… Voila!, Mariscal es un gran prestidigitador. Un comunicador nato. O, más bien, un sofista del siglo XXI. Nada por aquí, nada por allá. Él es su principal personaje de cómic y con todo ese arrebato de eterno adolescente que tanto le ha funcionado, ahora pasa de garrigui a garabato. Un dibujo de trazo rápido y desaliñado. 

No hay excusa. No vale decir que los deberes se los comió Cobi. Le han pillado con los pantalones bajados o ha abandonado ese activismo rebelde que no se cansa de gritar en negro sobre blanco. Quiero pensar que no ha accedido a que todos le vean el culo para dejar un nuevo catálogo en los fondos de un museo. El tiempo corre y hay que recoger la cosecha, pase lo que pase. Al fin y al cabo, paga quien paga; maestros del chocolate y los relojes. 

Enhorabuena a los autores del catálogo. Cuidado Mariscal, que las llamas del trofeo de la America’s Cup no te consuman. Que los valencianos y el IVAM ya tenemos Las Fallas. 

Insisto, era y es una gran noticia que, por una vez, un centro cultural de relevancia apueste por recuperar a diseñadores gráficos, industriales, a creadores de moda y fundirlos con la esencia de las vanguardias. Sólo un pero. Siempre lo hay. No perdamos todavía la fe en que esta apertura del centro al diseño sea diáfana. Y no se trate, otra vez, de un Guadiana aparecido para pagar favores a antiguos amigos, y sí de una pica en Flandes. 

Por ahora, dos de dos. Dos nombres conocidos. Sin riesgo. Al menos, Bascuñán nos ofreció su lado más social y crítico. 

Por: Ana Yago. Diseñadora.