Los genios son siempre unos incomprendidos. Así se sienten los políticos también cuando las urnas no los eligen. Y no me refiero a la capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables. Esa sólo la tienen algunos seres indescriptibles como Luis Sánchez Polack “Tip”. Más bien se trata de ese sentimiento de quien piensa que su mérito no ha sido generalmente apreciado.
Los genios, además, son desprendidos. Como lo era Tip. Y, por eso, no dudó en enseñar a los políticos cómo ganar unas elecciones. Si cualquiera de los que hoy son candidatos quiere llegar a la Moncloa, no tiene más que seguir un plan preciso, claro y directo que, a juicio de un genio, era y es infalible.
Decía Tip que lo que hay que hacer en estos casos es coger a todos los viejecitos y llevarlos de excursión a Benidorm, a Torremolinos, Sigüenza, sobre todo a Sigüenza, constantemente a Sigüenza, ¡ah!, y a Benicarló. Y darles bocadillos cada cinco minutos y reunir a todos los viejecitos del mundo, reunirlos a todos (···) Y decir: “Como no me votéis a mí, estáis dispuestos a coger una pulmonía”. Aquí se regalan mantas, bufandas y boinas rellenas de tomate y bonito. Y entonces se vuelven a repartir bocadillos y se les mete en el autocar. Al día siguiente, otra vez al autocar y se les lleva a la Manga del Mar Menor y a Sigüenza. Y, quieran o no, se les mete en el autocar.
Al día siguiente, otra vez al autocar, al balneario de Chotacabras a tomar las aguas y más bocadillos de anchoas para que, claro, además beban más agua. Esto, durante seis meses. Más ir de excursión, más bocadillos de anchoa, más agua, y así otros seis meses. Y ya, todos los viejecitos extenuados, hartos de autocar, de bocadillos y de digerir agua ferruginosa, a los que sobrevivan, ya verán si votan o no. Y ganas las elecciones. Hombre, claro que las ganas. In articulo mortis, pero las ganas.
Así que, déjense de debates y encuestas. De referencias trasnochadas a menores o guiños cinéfilos, que buscan más el parecido físico que el discurso de fondo. Y pasen a la acción. Recuperen el autobús, el bocadillo de anchoa y las vedettes.
Olvídense de la cultura y la educación. Y las encuestas. “Cervantes, caca; Goya, caca; Velázquez, caca; Ramón y Cajal, caca… No voy a seguir diciendo caca porque no puedo hacer tanta caca en todos los que hacen esas encuestas.” Sabias palabras que, aplicadas al turismo ayer, son válidas para la política hoy.
Al paso que va la economía, jubilados y prejubilados no van a faltar para llenar autobuses. Lo que no tengo tan claro es que haya bocadillos de anchoa para todos.
Por: José A. Giménez · Comunicólogo

