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Directores de medios advierten sobre el peligro “canibalizador” del periodismo ciudadano “llevado al extremo”

Directores de medios españoles de comunicación advierten del peligro que conlleva el crecimiento de un ‘periodismo ciudadano’ “llevado al extremo” y alertan de la posibilidad de que se convierta en un tipo de periodismo “canibalizador”, según una de las conclusiones del libro ‘Información y Comunicación. 25 líderes opinan’.

 

A lo largo de un año, la empresa de asesoría en comunicación y relaciones públicas Burson Marsteller ha recogido las conclusiones de 25 líderes de empresas informativas sobre el sector de la comunicación. La irrupción de la prensa gratuita, el periodista multimedia o el futuro de los diarios impresos son algunos de los temas que aborda este libro, que aspira a convertirse en una “referencia para el sector”, según explicó la presidenta de Burson Marsteller España, Carmen Valera.

 

El ‘periodismo ciudadano’, un fenómeno creciente entre los medios de comunicación, es uno de los principales temas de estas entrevistas. Así, el director editorial de medios nacionales de Vocento, Alejandro Vara, afirma que el acceso a Internet y las nuevas tecnologías han permitido a cualquier persona ofrecer su particular noticia a través de fotos o vídeos.

 

Para el presidente de Europa Press, Asís Martín de Cabiedes, este “fenómeno irreversible” permite configurar un medio de comunicación “de nadie, de valor y gratis”, que supone un problema para los “medios establecidos”.

 

Los directores también hablan sobre el impacto de Internet y la necesidad de convivencia con la edición impresa. En este sentido, el director del portal Periodista Digital, Alfonso Rojo, asegura que hay que dedicar “todo el esfuerzo inversor” a Internet, aunque “sin renunciar” al papel.

 

Prensa gratuita. Respecto a la prensa gratuita, el director de 20 Minutos, Arsenio escolar, afirma que el “éxito” de este tipo de periódicos se debe al modo de vida de los españoles, que hacen “vida en la calle”. Por su parte, el director de Publicaciones del Grupo Joly, José Antonio Carrizosa, explica que “el secreto” es encontrar un diario gratuito “en todas partes”.

 

Los directores de medios coinciden en la necesidad de comenzar una “transición temática” que conlleve un “menor enfoque político” y una “mayor orientación” a los temas sociales. Por ello, el director de El Economista, Amador G. Ayora, considera que la “reinvención” de la prensa pasa por “acercar” el periódico a la calle y entablar un diálogo con el lector.

 

Entre otros, también han participado en este libro el director de El Confidencial, Jesús Cacho; el director de ‘Cinco Días’, Jorge Rivera; el presidente del grupo Intereconomía, Julio Ariza o el director de Actualidad Económica, Miguel Ángel Belloso.

 

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Descubren una placa en homenaje al periodista Wenceslao Fernández Flórez en un “acto de desagravio”, dice Gallardón

El ministro de Cultura, César Antonio Molina y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón descubrieron hoy una placa conmemorativa en homenaje al periodista y escritor gallego Wenceslao Fernández Florez (Coruña, 1885-Madrid, 1964) coincidiendo con el 44 aniversario de su fallecimiento.

 

Colocada en la fachada de su casa madrileña de la calle Alberto Aguilera donde el periodista pasó los últimos días de su vida, esta placa reivindica la figura de este escritor, que según Gallardón, fue “uno de los mejores cronistas periodísticos” que surgieron del Parlamentarismo en la primera mitad del siglo XX. “Es un acto de desagravio”, aseguró Gallardón.

 

Acampanados de familiares y seguidores del periodista, Gallardón recordó sus inicios en el diario coruñés ‘La Mañana’, su paso por el diario ABC y sus crónicas periodísticas, teñidas de un humor, que según el alcalde, pocos supieron entender que realmente “iba en serio”.

 

En esta misma línea, describió a Wenceslao como un hombre “discreto, ocurrente, responsable y cortes” que entendió que la historia “no se puede dibujar en blanco y negro, sino que está llena de grises”.

 

Repudiado por ambas partes. Por eso fue “repudiado por la violencia ciega de las dos partes”, alegó Gallardón, quien espera que este homenaje sea el primer paso de un “ejercicio de memoria más profunda y más completa”.

 

Por su parte, el ministro de Cultura resaltó la aportación de Wenceslao Fernández Flórez a la literatura española y subrayó su pasión por el periodismo, que consideraba como uno de los “principales géneros literarios”.

 

El acto terminó con la firma de un protocolo de colaboración entre las entidades organizadoras –Asociciación de la Prensa, la Asociación de la prensa coruñesa y la Fundación Fernández Flórez– con el fin de diseñar y coordinar actuaciones conjuntas para reinvidicar la trayectoria del periodista coruñés.

 

El primer contacto de Wenceslao con el periodismo fue a través del diario coruñés ‘La Mañana’. Posteriormente colaboró en El Heraldo de Galicia, Diario de A Coruña y Tierra Gallega. Su primer salto importante fue el diario ‘El Imparcial’ , pasando poco tiempo después a trabajar en ABC, dando inicio la sección que se titularía -Acotaciones de un oyente-, que son un glosario de las sesiones de Cortes.

 

Publicó cerca de cuarenta novelas y narraciones breves. Su obra muestra un intenso sentimiento del paisaje y de la tierra gallega. Como obras más significativas destacan El secreto de Barba Azul (1923), Las siete columnas (1926) y El Bosque Animado (1943).

 

Durante los años de la Segunda República y de la Guerra Civil, exhibió de nuevo su ideología conservadora en varias novelas, como las tituladas Aventuras del caballero Rogelio de Amaral (1933) y Una isla en el Mar Rojo (1938).

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El uso responsable del adjetivo calificativo, la mejor campaña de concienciación

Los medios de comunicación se han convertido en un referente para gran parte de la sociedad. La masiva implantación de las nuevas tecnologías y el acceso generalizado a Internet permiten a cualquier ciudadano disponer de información, impensable hace menos de 20 años. En este espacio, los comunicadores juegan un papel esencial en la formación, información y, sobre todo, educación de la nueva sociedad. Especialmente en asuntos como la violencia doméstica, de género o contra la mujer. 

Recientemente, un estudio sobre el ‘Tratamiento de la violencia de género en la prensa vasca’, fundamentado en una muestra de 1.337 textos periodísticos y en una encuesta realizada a 406 personas, afirmaba que el 69,97% de las personas tiene como fuente exclusiva de información sobre la violencia de género a los medios de comunicación, lo que constituye un argumento definitivo en lo tocante a la responsabilidad de quienes comunicamos. 

A los profesionales de la comunicación, se nos ha formado sobre el uso de los adjetivos con “sumo tiento”, ya que “a través de ellos puede manifestarse el punto de vista particular del redactor”, como dice la Agencia Efe[1]. El problema es que eso es lo que hace falta en la sociedad actual. El comunicador debe tomar partido. Tiene que responsbilizarse de las consecuencias de que -en una información o campaña de concienciación- “la subjetividad esté permanentemente controlada”. Es hora de recuperar el adjetivo. Y calificar la violación de los derechos humanos más elementales, caso de la violencia doméstica, con los términos que se merecen; intolerable, indignante, etc. 

No se trata de recurrir a adjetivos ribombantes, bombásticos o exagerados como “terrorismo doméstico” sino, como se recomendó en el I Foro Nacional “Mujer, Violencia y Medios de Comunicación” (2002), utilizar expresiones como “violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico”, “violencia masculina en la familia” o “violencia contra las mujeres en general” que facilitan la comprensión de la información. El objetivo es conseguir precisión en el mensaje y evitar confundir la concienciación social con el sensacionalismo.  

Esa opacidad terminológica se asemeja a la identificación de una persona del sexo masculino que mata o asesina a una mujer y que, en muchas ocasiones, se limita al término “hombre”, cuando acompañados de la particula presunto se pueden utilizar otras expresiones más claras como homicida, agresor, malhechor, delincuente, asesino, etc., tal y como recomienda el informe Mujer, violencia y medios de comunicación del Instituto Oficial de Radio y Televisión (2002) al hablar de la tipología de violencia de género.  

La claridad lingüística. El uso de términos adecuados. Y, a mi entender, la acentuación de determinadas situaciones con el uso de los adjetivos calificativos permitirán una concienciación de la sociedad que, hasta ahora, sólo ha llegado mediante campañas aisladas y que no inciden en la realidad de la violencia en el ámbito doméstico. 

La inmediatez que requiere la elaboración de informaciones de actualidad, así como la contaminación visual que emana de campañas publcitarias que buscan impacto sin preocuparse del mensaje, hacen que la reflexión sobre los malos tratos sea en ocasiones escasa o nula.  

Por eso, también se puede adjetivar mal sin palabras. Utilizar como recurso fácil la imagen de una mujer agredida. Usar tópicos, frases hechas, comentarios frívolos o clichés. La utilización de un lenguaje violento –escrito o audiovisual- desvirtúa las razones de la agresión. De ahí que frases del estilo “cadáver ensangrentado” o imágenes sensacionalistas dirigen la atención a aspectos colaterales, incompatibles con los motivos reales de la agresión. 

No es éste el tipo de adjetivación que propongo. Sino la que define los hechos –el atentado contra el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos humanos (1948)- con total claridad. No podemos olvidar que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros[2].”  

Un adjetivo bien colocado puede denunciar más claramente la intolerable agresión que supone la violencia sexista. Si fallece una víctima por violencia doméstica, hay un asesino. 

Por: Ana Yago + José AntonioGiménez · Especialistas en Campañas de concienciación social


[1]Agencia Efe (1992): Manual del español urgente. Madrid. Cátedra. Pág. 60
[2]Declaración Universal de los Derechos humanos (1948). En http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm

Sometidas por el agua

Hoy tampoco hay escuela. No hay carreras sin rumbo, ni risas nerviosas. Las niñas se levantan en silencio. No hay alegría. Una tras otra abandonan las tiendas. Mudas como almas en pena. Una lata oxidada, una garrafa de plástico o un balde polvoriento las acompaña en su peregrinación por los caminos de arena. Saben que tienen que aprovechar las horas en las que el sol todavía esta bajo.  

Los niños duermen. Las madres preparan el desayuno. Los padres revisan el ganado. Toca otro largo día de pastoreo en busca de hierbajos y raíces. Mientras haya algo que comer, la rutina no cambiará. 

La columna de niñas se aleja. Todas en la misma dirección. Todas con las esperanzas tan vacías como sus recipientes. Es una rutina. Una necesidad. Cinco horas cada día. Un camino monótono de un punto a otro y vuelta a empezar.  

Lo peor son las colas. La ansiedad. Entre saludos y comentarios vagos sobre lo que pasa en cada aldea, los ojos inician un baile nervioso que va del rostro amigo, a las nucas de las que te preceden y de ahí al agujero sepultado por una pared de cuerpos informes. Una amalgama de brazos, telas de colores apagaos y barro seco. Mucho barro. A veces, tanto que hay que bracear y sacar con las manos la arena hasta que el agua turbia fluye de nuevo. 

Si hay suerte, habrá agua. La suficiente para llenar la vieja lata y refrescarse los labios. Después toca volver. Más despacio. Sin derramar el precioso líquido. Esta vez el sol esta alto, aunque parece que roce la tierra por como quema su aliento. No hay tiempo que perder. 

Pasa una hora. Dos. El olor de la comida anuncia el poblado. Más allá, dos columnas de humo nos dicen que los hombres comerán carne hoy. Aceleramos el paso. Llegamos a la tienda. Nuestra madre nos mira inquisitiva y deja escapar entre los dientes una sonrisa. Hay agua. Hay sopa. Hay que preparar la llegada del padre. Esperemos que sea suficiente para todos. Llega la noche. Los hombres se reúnen junto al fuego. Los niños escuchan las historias. Las niñas ya duermen. 

Los primeros rayos de luz despuntan en el horizonte anunciando un nuevo día. Hoy tampoco hay escuela. 

Por: Ana Yago. Diseñadora y Especialista en Campañas de concienciación social


Y a esto lo llaman protección

Ser consecuentes con la Ley de la propiedad industrial y, si me lo permiten, apoyar el desarrollo de un tejido empresarial en la Comunidad Valenciana. Usted invierta en imagen. Gaste su dinero en posicionarse. Fomente el diseño en sus productos. La ley no estará con Ud. cuando la necesite. 

Hace unos meses la Audiencia de Sevilla condenó a 3 meses de cárcel y poco más de 3.000 euros a dos listillos que fusilaban sin piedad la imagen del toro de Osborne en camisetas, gorras, llaveros y ceniceros para guiris y castizos de pro. De esos del tapete de ganchillo con legionario y gitana encima de la tele. 

La citada sentencia venía a remendar un entuerto anterior. Les pongo en antecedentes. Los supuestos empresarios amparaban su derecho a utilizar indiscriminadamente la imagen de marca de Osborne –el toro-, al entender que el astado era un “símbolo nacional” y, cito textualmente al magistrado de lo penal que reconoció el derecho de los plagiadores, “un patrimonio artístico de los pueblos de España, integrado en el paisaje”. Y, olé. 

El  magistrado de lo penal confundiendo churros con meninas permitía que la imagen de marca de una empresa fuera utilizada por dos espabilados sin abonar ni un céntimo. Y éstos a forrarse los bolsillos con el rollo del “bullfighter” y el “Typical Spanish”. En resumen, que el magistrado dio una lección magistral de conocimiento mercantiles, y ya puestos también la razón a los plagiadores, confirmando una vez más que la Justicia en España es una lotería. Y los presuntos empresarios ampliaron sus horizontes comerciales con posavasos y azulejos cañí, con el toro de Osborne, como no. 

Menos mal que a veces la Justicia española se autocorrige, siempre que tengas el dinero y el tiempo suficiente. Y, cinco años después y lo que te rondaré morena, la Audiencia de Sevilla recapacitó. Cogió el toro por los cuernos y donde un juzgado de lo penal dijo digo, ellos dijeron Diego. Los culpables ya han llenado el saco. No irán a la cárcel por pena menor -si no tiene antecedentes-, y la multa de medio kilo equivale a lo que han sacado en un buen fin de semana de los cerca de 300 en los que han disfrutado de la compresión de los tribunales españoles. 

Todo esto viene a cuento de otra sentencia de calibre similar. Esta vez más cerquita. La Audiencia de Valencia se desmarcó la semana pasada con una sentencia de las que ayudan mucho a los que trabajan en el cada vez más entretenido mundo de la imagen de empresa. 

Imaginense que nos encontramos con un Juez cabal que comprende que la venta de bisutería plagiada a una firma bien reconocida por su imagen –el osito de Tous- es delito contra la propieda industrial al intentar confundir al consumidor con un producto falso e infringir los derechos de exclusividad de la marca. Delito, dicho sea de paso, merecedor de una condena de seis meses de prisión y unos 1.500 euros de multa. Aunque el comerciante no iría  a la cárcel, salvo que tuviese antecedentes previos. 

Y ahora, vuelvan a la realidad. Esa sentencia es recurrida. Y la sección segunda de la Audiencia de Valencia revoca la pena y considera inocente al vendedor de bisutería plagiada porque -para el tribunal- sólo puede existir ese delito si el comprador desconoce que es falso y resulta perjudicado por la baja calidad. 

O, lo que es lo mismo, que el tribunal permite explícitamente la comercialización y plagio de un producto, y cito textualmente, “cuyo diseño imitaba fielmente el registrado por Tous SL”. Y estima que la culpa no es del vendedor, sino del comprador porque “es de conocimiento general que en el mercado existe toda una gama de productos de imitación de marcas socialmente atractivas y que se adquieren con pleno conocimiento de falsedad”. 

Ese toro, que todavía se ve en las carreteras, por no mentar revistas, bares y supermercados de toda España y parte del extranjero, era -y es- la imagen que representa a una empresa licorera. Empresa que, por cierto, corre todavía con los gastos de mantenimiento de las efigies y vallas del torito. 

Ese que los presuntos comerciantes reproducían en todo lo que pudiera colocarse al turista incauto. El mismo que el de la susodicha licorera, al parecer desconocida para el Juez. Ese astado, indultado cual ninot de falla, “por presión mediática, social y política”, según recoge la sentencia, al entrar en vigor la Ley que eliminó los mensajes publicitarios al borde las calzadas. Ese. Y no otro. Era el que fusilaban los presuntos empresarios, Sr. Juez de lo Penal. Y a su amigo el oso le ha pasado lo mismo. Aunque sus señorías no lo vean. 

Por: Ana Yago. Diseñadora.


Cómo ganar las elecciones, según Tip

Los genios son siempre unos incomprendidos. Así se sienten los políticos también cuando las urnas no los eligen. Y no me refiero a la capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables. Esa sólo la tienen algunos seres indescriptibles como Luis Sánchez Polack “Tip”. Más bien se trata de ese sentimiento de quien piensa que su mérito no ha sido generalmente apreciado. 

Los genios, además, son desprendidos. Como lo era Tip. Y, por eso, no dudó en enseñar a los políticos cómo ganar unas elecciones. Si cualquiera de los que hoy son candidatos quiere llegar a la Moncloa, no tiene más que seguir un plan preciso, claro y directo que, a juicio de un genio, era y es infalible. 

Decía Tip que lo que hay que hacer en estos casos es coger a todos los viejecitos y llevarlos de excursión a Benidorm, a Torremolinos, Sigüenza, sobre todo a Sigüenza, constantemente a Sigüenza, ¡ah!, y a Benicarló. Y darles bocadillos cada cinco minutos y reunir a todos los viejecitos del mundo, reunirlos a todos (···) Y decir: “Como no me votéis a mí, estáis dispuestos a coger una pulmonía”. Aquí se regalan mantas, bufandas y boinas rellenas de tomate y bonito. Y entonces se vuelven a repartir bocadillos y se les mete en el autocar. Al día siguiente, otra vez al autocar y se les lleva a la Manga del Mar Menor y a Sigüenza. Y, quieran o no, se les mete en el autocar.

Al día siguiente, otra vez al autocar, al balneario de Chotacabras a tomar las aguas y más bocadillos de anchoas para que, claro, además beban más agua. Esto, durante seis meses. Más ir de excursión, más bocadillos de anchoa, más agua, y así otros seis meses. Y ya, todos los viejecitos extenuados, hartos de autocar, de bocadillos y de digerir agua ferruginosa, a los que sobrevivan, ya verán si votan o no. Y ganas las elecciones. Hombre, claro que las ganas. In articulo mortis, pero las ganas. 

Así que, déjense de debates y encuestas. De referencias trasnochadas a menores o guiños cinéfilos, que buscan más el parecido físico que el discurso de fondo.  Y pasen a la acción. Recuperen el autobús, el bocadillo de anchoa y las vedettes. 

Olvídense de la cultura y la educación. Y las encuestas. “Cervantes, caca; Goya, caca; Velázquez, caca; Ramón y Cajal, caca… No voy a seguir diciendo caca porque no puedo hacer tanta caca en todos los que hacen esas encuestas.” Sabias palabras que, aplicadas al turismo ayer, son válidas para la política hoy. 

Al paso que va la economía, jubilados y prejubilados no van a faltar para llenar autobuses. Lo que no tengo tan claro es que haya bocadillos de anchoa para todos. 

Por: José A. Giménez · Comunicólogo


Una pesada carga sobre los hombros

No soy Juez. Reconozco que no quiero esa carga sobre mis hombros. Y ni siquiera conozco el caso con detalle. Sólo sé lo que he leído en un teletipo de agencia. Y un texto que aspira a ser quirúrgico en su exposición difícilmente puede transmitir las sensaciones que se vivieron en un juicio de la Audiencia Provincial de Toledo. Un juicio a un presunto violador. O más bien, a un violador confeso. Que reconoció su culpa ante dos de sus víctimas. 

No sé si lloró o actuó fríamente en su exposición de los hechos. Y agradezco la ausencia de detalles literarios de la redacción. Sólo sé que un ser humano reconoció haber cometido tres delitos de agresión sexual, uno de ellos continuado. Que pidió perdón a las víctimas. Que demandó ayuda para recibir tratamiento psiquiátrico. Y que fue premiado por ello. Reducción de la condena y de la indemnización que debe abonar a las mujeres agredidas. 

Quizá hablo desde la rabia y falta reflexión o conocimiento de causa en estas palabras. Quizá si hubiese estado allí, aceptara sus palabras. No lo creo. Pónganse en mi lugar, o mejor en el de la víctima de la agresión sexual. Y cito textualmente; el acusado se personó en un garaje de Talavera de la Reina y guiado de un propósito libidinoso se introdujo en el vehículo ocupado por la primera de las víctimas y, colocándola de espaldas contra el asiento del copiloto, le tocó todo el cuerpo mientras gritaba, golpeándola el acusado para que se callase.” 

Sólo es el principio de lo que allí ocurrió. La agresión culminó en diversas penetraciones hasta que la luz del garaje se encendió y el violador huyó por miedo a ser sorprendido. Otra de las agresiones tuvo como objetivo a una mujer que se disponía a abrir un establecimiento comercial. Más afortunada, el violador no pudo consumar la agresión, de nuevo por temor a ser descubierto por alguien que pasaba por allí. 

El tercer caso, un portal. El relato no tiene desperdicio. Se abalanzó sobre ella y, una vez dentro del portal, intentó abrazarla y le tiró de la zona del pezón, agarrándola fuertemente de las piernas mientras le decía –y cito textualmente- “ven aquí guarra, qué buena estás, qué rica estás”. La resistencia de la mujer pudo con sus acometidas y emprendió la huida. Tres agresiones en un mismo día. 

Hoy, el acusado se arrepiente de ello. El violador afirma “que no iba en circunstancias normales” aunque reconozca que “eso no me excusa”. El acusado ha pedido que “el día de mañana” cuando salga de la cárcel, pueda recibir tratamiento psiquiátrico y ayuda de las instituciones para que “un acto así no me vuelva a suceder en la vida”. Lo gracioso es que él fue el actor de la agresión, no la víctima. A quién le sucedió algo no buscado fue a las mujeres que agredió. 

Al parecer, el violador confeso tiene antecedentes de trastorno de personalidad. Mezcló alcohol y medicación. Y agredió a tres mujeres en un mismo día, consumando la penetración en sólo uno de los casos, por miedo a ser descubierto. Por mucho que la defensa alegue que el acusado no tenía “plena conciencia” de los actos realizados. Visto así, sigue sin parecer lógico que se le reduzca la condena y la indemnización que debe abonar a las víctimas. Tuvo suficiente “conciencia” para evitar que lo descubriesen y escapar en dos ocasiones, pero le falto para evitar las violaciones. 

Cumplirá cárcel. Es cierto. A ojos de la Ley, se hace justicia. El error que cometió un día el acusado se salda con el paso por la Institución Penitenciaria y la indemnización. Pero ni esas mujeres volverán a sentirse igual que antes de la agresión, ni hay garantías de que el acusado salga de la cárcel y se reintegre en la sociedad con normalidad. Aunque la posibilidad existe. 

Confiemos en el hombre o la mujer que desde lo alto del estrado ha sopesado detenidamente los hechos y los argumentos. Confiemos en la Justicia, aunque no entendamos en muchas ocasiones sus decisiones. Ellos han aceptado el peso que recae sobre sus hombros. 

Por: José A. Giménez · Comunicólogo


Las dos caras de la moneda

En apenas mes y medio, doce mujeres han sido asesinadas por su pareja, compañero, cónyuge, marido o como quiera que eufemísticamente llamemos al ejecutor. Mientras los enamorados de media España recorríamos tiendas en busca de un regalo o cenábamos en un restaurante,  dos mujeres pierden la vida en Arganda del Rey (Madrid) y Adeje (Santa Cruz de Tenerife.) 

Lo que no deja de rondarme la cabeza es que ambas compartieron detalles en su final. Las dos tenían poco más e 40 años. El lugar del crimen fue su domicilio. Y el método de asesinato el arma blanca. Los asesinos también coincidían en la edad, ambos cincuentones y cobardes. Uno incluso se suicidó después de asesinar también a sus hijos de 4 y 7 años. 

La diferencia, si es que se puede llamar así, es que unos eran cónyuges y los otros convivían. Hasta aquí, el perfil representa a un porcentaje excesivamente elevado de la población española, independientemente de la nacionalidad, el color, la renta y las zarandajas que quieran incluir. La fría estadística. La ficha impersonal que recoge el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia en su apartado de femicidios, no deja lugar a dudas. Eran dos parejas comunes. Eso que podemos llamar normales. Del montón. De las que pasan desapercibidas. 

Es como si alguien hubiera lanzado la moneda del destino y hubiera caído por el lado malo. El que no escogimos. Pero la verdad es que ese destino se elige en un número importante de los casos. Son ellas y ellos los que, inconscientes en algunos casos, y dependientes del otro en la mayoría carecen de apoyo suficiente para salir de un circulo vicioso que día a día se hace más impredecible y trágico. 

Se han dado muchos pasos para que la Administración, los profesionales de la Justicia y los recursos asistenciales estén preparados, o lo intenten, para atender a aquellas –y también aquellos- que quieran dar un paso al frente para salir de esa situación.  

Pero nada de esto tendrá el peso suficiente para cambiar la dinámica actual; relación tormentosa, sumisión, malos tratos físicos y/o psicológicos y, desgraciadamente, asesinato. Nada. Hasta que la sociedad en general tome conciencia de su papel. No se trata de entrometerse en la vida de los demás, sino de ser consciente de los límites sociales del respeto y la ética. 

Cada uno de nosotros lleva sobre los hombros el peso de uno de esos crímenes consciente o inconscientemente. Todos hemos olvidado con facilidad una discusión, hemos mirado a otra parte cuando las palabras pasan del tono moderado o hemos esquivado con premeditación un encuestador que reclama firmas de ayuda para detener esta masacre. Todos. Incluso los mas concienciados. Hace falta educación.

Hace falta sensibilización. Hace falta que tomemos una posición activa frente a problemas como la violencia doméstica. Y hace falta que se haga ya, porque el camino de la reeducación social es largo y requiere mucho tiempo para que anide en todas las capas sociales, desde las más desfavorecidas a las más solventes. En todas hay casos. 

El problema es que, si todavía renunciamos a protestar por un mal servicio en un restaurante, cómo vamos a protestar por algo que le pasa a otros. Especialmente si estamos disfrutando del día de San Valentín. Cuenta la historia que fue sacrificado por casar a parejas aún cuando el emperador lo había prohibido. No se pide tanto al ciudadano. Sólo que esté atento. 

Por: José A. Giménez · Comunicólogo


Una veintena de expertos formará a los abogados ilicitanos en atención y defensa de las víctimas de violencia doméstica

Una veintena de expertos nacionales en la atención y defensa de víctimas de violencia doméstica formará a los letrados ilicitanos en un curso de especialización en esta materia impulsado por el Ilustre Colegio de Abogados de Elche (Icae).  

Este proyecto formativo, pionero en la provincia, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Elche y la Obra Social de Caja Mediterráneo. El curso se ha organizado en cinco áreas temáticas; violencia doméstica y sociedad, normativa jurídica, asistencia a las víctimas, protección de la mujer y actuaciones en torno a la violencia doméstica.  

La imagen y coordinación del curso es una iniciativa de Sanserif Creatius S.L., un equipo de profesionales de la comunicación y el diseño que se han especializado en campañas de formación y concienciación social. 

La primera sesión del curso abordará los vínculos entre la violencia doméstica y la sociedad y contará con la presencia de la Síndica de Greuges de la Comunidad Valenciana, Emilia Caballero; y del abogados y Premio Nacional en Violencia de Género por el Ministerio de Trabajo, José Antonio Burriel. Tras su intervención, diversos especialistas jurídicos abordarán las Ley de Medidas de Protección Integral, la tipificación de los delitos de violencia de género y las normas jurídicas y de protección de la mujer. 

Entre los especialistas que impartirán el resto de las sesiones teórico-prácticas destaca la presencia del Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante, Vicente Magro; la Jueza del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Elche, María Ángeles Sáez; y el Inspector-jefe del Equipo de Violencia Doméstica y Menor de la Policia Local de Elche, Manuel Calvache, entre otros. 

Este proyecto formativo contará asimismo con diversas mesas redondas sobre cuestiones esenciales en esta materia como la asistencia a las víctimas, la rehabilitación de los maltratadotes o la posición de los abogados ante la violencia de género. 

www.after.com.es · www.sanserif.es


Un día de agua potable por un euro

Cólera. Ira. Enojo. Enfado. Ese es el significado del término cólera en España. Hace mucho que olvidamos que, en realidad, para muchos seres humanos sigue siendo una enfermedad epidémica aguda de origen bacteriano. Una enfermedad que mata, aunque en el primer mundo sea fácilmente curable. Solo se necesita agua potable. 

El año pasado sólo en Angola murieron 3.000 personas como consecuencia de los efectos del cólera; vómitos repetidos y diarrea severa. Un solo euro hubiera bastado para salvarles la vida. 

Es una cuestión matemática. Con un euro se pueden comprar 150 gramos de cloro. Suficientes para asegurar las necesidades básicas diarias de 2.600 personas, según la organización no gubernamental Acción Contra el Hambre.  

Hoy, un grupo de impulsores valencianos asegura que cuenta con más de 40.000 euros disponibles para llevar agua a África. ¿Se imaginan a cuántas personas va a salvar la vida?. Que sepamos, ese dinero daría de beber a más de 100 millones de personas por un día. Y, si se invierte en la construcción de pozos e infraestructuras de distribución hídrica, pueden multiplicar exponencialmente su efecto. 

Con esa idea nació la Iniciativa Valencia 0,7, una propuesta que los propios impulsores califican de “descabellada y romántica”. Se trataba de unir la edición en Valencia de la XXII America’s Cup con la cooperación al desarrollo de África, mediante la recaudación del 0,7% del presupuesto de este evento.  

Hoy -viernes- se sabrá hasta dónde han llegado. Son poco más de 200 personas y 40 empresas las que han respaldado esta iniciativa. Felicidades a todos. Y, para aquellos que tengan un euro en sus manos, recuerden que todavía es posible hacer mucho con muy poco.

Por: José A. Giménez · Comunicólogo


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